Guarnecido, enlucidos y tendidos de pasta de yeso. Generalidades. RP-2

pág. 4 DOCUMENTOS DE ORIENTACIÓN TÉCNICA EN EDIFICACIÓN REVESTIMIENTOS – Guarnecidos, enlucidos y tendidos de pasta de yeso (Rp-2) Estas maestras deben ejecutarse con el mismo tipo de yeso que se utilice para revestir, así como con el mismo grosor que se dará al resto del paño. La realización de las maestras se puede hacer mediante ‘disposición directa’ o mediante ‘colocación de tientos’, y en ambos casos hay que tener en cuenta el replanteo y aplomado de los precercos de la carpintería para coincidir con su ubicación. La separación de las maestras es variable, pero debe ser tal que no sea superior a longitud de las reglas que se apoyarán sobre ellas. Una distancia habitual suele ser cada 1,5m (no sobrepasando los 2m). La disposición directa de las maestras consiste en colocar y recibir una mira (regla cuadrangular metálica) en la parte inferior del paramento, en sentido horizontal y nivelada, separándola del soporte una distancia igual al espesor que tendrá el enyesado base (guarnecido o tendido yesero). Se cogerán otras dos miras, situándolas en vertical y en coincidencia con los extremos de la primera regla en horizontal, de forma que la pasta que se ha extendido sobre el canto de éstas últimas sea de un grosor igual a la separación con la que está distanciada la mira horizontal del paramento. Comprobado el aplomo de las dos miras verticales, se puede volver a repetir la operación intercalando una tercera mira vertical en la mitad de la distancia y verificando que todo el conjunto de las caras externas de las miras esté en el mismo plano y la misma verticalidad. La disposición del maestreado mediante colocación de tientos, se inicia con la realización de unas maestras coincidentes con los rincones del paño a revestir. Para ello, se aplica un conjunto de pelladas, sobre las cuales se colocan las miras adecuadamente aplomadas y separadas del soporte a una distancia igual al espesor que tendrá el enyesado base. A partir de ellas, se coloca una cuerda de atirantar a una separación de pocos centímetros del suelo, para que pueda definirse una alineación horizontal sobre la cual se aplicarán el resto de pelladas. La distancia entre pelladas será a la que hayamos decidido alejar las maestras, y con el cuidado de aplanar sus caras con la paleta para que se sitúen en el mismo plano de acabado. Se realizará una segunda tanda de pelladas separadas a pocos centímetros del techo y en la misma posición vertical y separación que las inferiores (comprobar con una plomada). Finalmente, sobre cada par de tientos de una misma vertical, se apoyan las miras para rellenar con yeso toda la alineación y formar las maestras que tendrán el mismo grosor que el guarnecido o tendido yesero a efectuar. En el caso de las esquinas, antes de la realización de las maestras en esta ubicación, hay que proceder a situar los guardavivos4; normalmente de acero galvanizado o PVC (en tiempos pasados no se colocaban). Estos elementos tienen que estar perfectamente aplomados, para lo cual se sujetarán con pelladas de yeso sobre la parte que tiene orificios. Posteriormente, ya podremos realizar las dos maestras anexas al guardavivos (una por cada cara de la arista). ❖ Ejecución del pañeado ▪ Por extendido manual: Los espacios comprendidos entre maestras, o entre éstas y las aristas (rincones y esquinas) -a los que denominaremos cajones-, se rellenarán efectuando el extendido con una talocha o una llana, presionando la mezcla sobre el soporte. Después se cogerá una regla o una espátula de alisado, apoyándolas sobre las maestras, para desplazar el material sobrante y que todo el rellenado quede con el mismo espesor y planeidad. Cuando la forma de ejecución es ‘a buena vista’, y por lo tanto no existen maestras, el extendido sobre el paño se hace ‘a ojo’ dado que no hay referencias. ▪ Por proyección mecánica: La mezcla se proyecta sobre el paramento -conformando alineaciones horizontales-, y parcialmente solapadas entre sí, de manera que se consigan bandas de yeso que vayan recubriendo paulatinamente toda la superficie. La velocidad de desplazamiento de la manguera hará que se obtenga una mayor o menor aportación de pasta, y por tanto, un diferente espesor de revestimiento. Después, se pasará una regla o espátula de alisado para obtener un acabado continuo y plano (en el caso de que la ejecución sea maestreada, la regla se apoyará sobre las maestras para conseguir la uniformidad deseada). En las ejecuciones a buena vista -y una vez el yeso esté algo fraguado-, es fácil que sea necesario pasar una regla biselada para rebajar áreas con pasta sobrante, e incluso, tener que utilizar una cuchilla de mango (espátula ancha de borde afinado) para solventar donde queden rebabas o desperfectos puntuales (en aristas o en zonas más problemáticas se puede usar un carril de cuchillas). ❖ Ejecución de la capa de acabado La capa de acabado es a la que llamamos enlucido, sobre la cual irá la capa final de terminación (pinturas, papeles pintados, empanelados…). Con esta capa se consigue obtener una superficie más lisa, fina y satinada, por lo que su realización es imprescindible en acabados de mayor calidad y en los que finalice con pintura lisa. En el enlucido (al igual que en el guarnecido) la pasta de yeso se empleará inmediatamente después de su amasado, no pudiéndose adicionar agua posteriormente. 4 Guardavivos: Suelen tener una longitud de 2m, aunque puede optarse por ponerse en toda la altura de la esquina para que haya una continuidad funcional y visual de las mismas características hasta llegar al techo. Su sección está formada por un cuerpo central que se sitúa en la arista del elemento, mientras que a ambos lados se conforman unas bandas laterales a 90º entre sí (perforadas o desplegadas), que están realizadas del mismo material y con un ancho de unos 3cm. Es importante que se haga un buen aplomado de los mismos y que su fijación sea adecuada para que no se desplacen.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjE1NjQwNw==